UN PASEO POR LAS MÉDULAS

Nos gusta muchísimo ir a la montaña. Ir por el campo es un regalo para los niños. Pueden jugar, pueden mancharse, pueden coger de todo sin tener que decir “deja eso” (salvo que sea una seta venenosa, claro, que también podría ser). 
Vamos de ruta menos de lo que nos gustaría y es que muchas veces tampoco sabes si son aptas para niños. Que a los nuestros les gusta mucho la montaña pero entre “mira una hoja”, “cojo un palo”, “mira que montaña más alta” también se cuela “me hago pis”, “queda mucho?”“me canso”, “me hago pis otra vez”… y así.
Como esta es una ruta que nos ha encantado donde los niños han aguantado fenomenal y que encima tuvimos la suerte de que hizo buenísimo (porque aunque parezca mentira con el día perro que hace hoy, estas fotos son de este sábado pasado) te la enseñamos por si quieres convertirla en el plan del próximo finde.
Nos fuimos a Las Médulas (León), que se encuentra en la comarca de El Bierzo. El pueblo como tal pertenece a la comarca de Carucedo, y tiene el mismo nombre que toda la zona de montaña por donde fue la ruta.
  
 
Antes de entrar en el pueblo, hay varias explanadas para dejar el coche. Justo la que está al lado del cementerio es perfecta y …. gratis. Puedes aparcar incluso un poco más dentro del pueblo, pero si estás de ruta, puedes empezarla desde ya porque no es demasiada distancia.
Y te  pones en camino. Hemos tenido la suerte de que, como te dijimos, hizo un día de primavera un 1 de noviembre y encima el color del otoño, que es espectacular.
Y empiezas a caminar:
Y a lo lejos ya empiezas a ver las montañas naranjas. Aunque estás cerca, no imaginas lo naranjas que son, de verdad. Nos dejó impresionadas.

Y así, casi en 2 kilómetros llegas a las cuevas naranjas, llamadas “La Cuevona” y “La Encantada”. Eran una antigua explotación minera de oro de la época de los romanos. No te molestes en buscar para unos pendientes, que no queda ni gota de oro.

Merece la pena meterse por los agujeros. Nosotras lo hicimos porque fuimos detrás de unos chicos (igual, ni se nos había ocurrido) y llegas aquí. Ojito con los niños movidos, aunque no es tan peligroso como parece, je, je…
Una vez arriba es mejor comer y estar un rato, aunque si prefieres sentarte, la ruta es circular, a si que, 2 kilómetros hacia abajo, hay restaurantes y sitios para comer.
De vuelta, puedes hacer dos cosas: o volver al aparcamiento y de allí acercarte en coche al Mirador de Orellán o acercarte andando. Los niños ya llevaban suficiente paliza, por lo que decidimos ir en coche. Eso si, tienes que acabar el viaje alli. Porque si no, te pierdes esto:

Y no es plan de perdérselo, no?

En otro post te contamos donde nos quedamos a dormir y sitios para comer, porque de verdad, que merece muchísimo la pena.

Puedes completar el post con algo que nos falte? Nos encantaría volver.

El viernes, un café.

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2 Replies to “UN PASEO POR LAS MÉDULAS”

  1. ¡Ay!, ¡cómo me gustaron Las Médulas! La verdad es que toda la zona, porque es una pasada de bonita. Nosotros también íbamos sabiendo que era un paisaje espectacular, pero en vivo y en directo es mucho más alucinante. Pero, ¡un momento!… ni entramos en cuevas ni nada de eso que comentas… No había nadie a quién seguir… Esta claro que tenemos que volver, años después con dos niños más a la espalda. ¡Seguro que les gusta!

  2. Pues entonces ya tenéis excusa para volver. A los niños les va a chiflar revolcarse por la arena naranja. No apta para madres limpias, ojito…
    Un beso

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