EL CAFÉ DE LOS VIERNES Y LAS COSAS VARIAS QUE ME ENCUENTRO

Café 16.02.18

Pues hoy te cuento que no pensaba pasarme por aquí. Muchas veces me ocurre, que no tengo ganas, que me falta motivación, que he tenido una mala semana, que “que le cuento yo a esta gente …”

Pero muchas otras, creo que aunque solo sea por dejarme constancia de lo que pensaba un determinado día como hoy, me obligo a hacerlo. Ya ves tú, con la de obligaciones “de verdad” que hay por el mundo, obligarme a esto..

Creo que estoy un poco jartica de cosas como  el mundo digital me está saturando un poco y no se si de verdad me ayudan o no. Sobre todo, determinadas cosas como puede ser Instagram. No solo por lo que muestra la gente, si no porque muchas veces digo.. “pero que hago yo perdiendo el tiempo viendo el día a día de la gente con todo lo que tengo yo que hacer…”

Y aunque hay semanas, como esta, que aunque no tengo nada que contar (bueno, si lo tengo, pero no quiero aburrir con mis historietas) me encuentro con un montón de gente que son los que de verdad aportan y me reconcilio con las redes. Y con el ser humano, por mucho gilipollas que me encuentre en mi camino.

Por ejemplo, esta esta charla de Anne Dauphine Julliand que descubrí a través de no se que perfil de Instagram y que TIENES QUE VER. Con un buen paquete de kleenex en la mano y con 45 minutos libres. De verdad que aunque al final del vídeo tenía los ojos como una plañidera no acabas con sensación de pena, más bien, con sensación de esperanza. Acaba de estrenar peli y, aunque no creo que la pongan en los cines de mi ciudad porque vende más el Señor Grey, oye, por pedir…

O días que andas pluf-plof-plaf y me acuerdo de mi amiga Maria y su celebración especial el 14 de febrero y no por San Valentin si no por ser el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas y cómo la he visto siempre pa´lante.

O descubrir una maravillosa entrevista con Margarita Salas, la investigadora con la patente más rentable de la ciencia española y pensar que es esta señora, que no se las da de nada, es la que debería ser una real influencer y no otras personas.

Y me encuentro de casualidad con ellas y me digo “pues esto se lo tengo que enseñar a esta gente” (osea, a vosotros)

Entonces me doy cuenta de que ojalá viéramos todo lo que pasa desde el punto de vista de los niños. Con esa vista tan a corto plazo. Que los mayores, que somos mucho de dar lecciones, tendríamos que pararnos a pensar en todo lo que ellos nos enseñan. Cuando hago un mundo de una tontería y los míos me dicen “jo mamá, si no es para tanto”. Y, efectivamente, no es para tanto.

Y yo lo se bien, lo que pasa que hay días que se olvida. Que mucho decirles que es que tienen demasiado y nosotros, que también lo tenemos todo, no somos capaces de valorarlo.

Hay un ejercicio que en mi último curso de mindfulness me ha resultado muy útil. Tu piensas en tu problema. Y lo pones fisicamente donde está, es decir, en tu cabeza, en mi caso en mi casa de Palencia. Y lo empiezas a extrapolar a fuera de tu barrio, de tu ciudad, de tu comunidad autónoma, de tu país, de tu continente, de tu planeta… Y lo comparas con otros planetas y.. ves que es tan insignificante que no merece más tiempo del que ya le has dedicado.

En lo que se refiere al problema, también aplicable a las personas. Al final, si no te importan, son (o deberían ser) un ente minúsculo dentro de tu vida. Y así nos lo deberíamos tomar. Y a seguir, que seguro que mañana descubrimos algo o alguien que hace desaparecer lo que tanto nos preocupó ayer.

Asi que, amiguitos… a disfrutar y no pensar en nada, que esto son dos días y por lo menos, que nos pille bailando…

 

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.