EL CAFÉ DE LOS VIERNES Y LAS DESPEDIDAS

Hay temas que algunos ni se piensan, otros lo piensan y no lo hablan, otros se creen que si hablas de ello te va a pasar algo malo de inmediato…uno de ellos, sobre la propia muerte y asuntos pendientes, deseos que tienes para cuando te toque… y a mí me gusta hablar de ello, bastante.

Esta semana, si eres un poco de redes sociales habrás visto que Instagram se ha teñido de amarillo. Todo porque ha fallecido la Wedding Planner Indara, de El Sofá Amarillo. Una de las primeras personas a las que seguí, tanto en su blog como en Redes hace un montón de años ya. Sin conocerla, me parecía una tia vitalista, alegre y divertida como pocas por estos lares. Tenía 34 años. Eso y la preciosa despedida que le ha hecho la gente de forma virtual, es lo que me ha decidido a escribir hoy de este tema. Que no te de mal rollo, que es tan natural como la vida.

No es que sea mi único tema de conversación habitualmente, ni mucho menos, pero en ciertas situaciones que suelen surgir estas cosas (velatorios, noticia de un fallecimiento de alguien que conozcas, muerte inminente de otra persona…) pues me gusta expresar cuáles son mis deseos para cuando me llegue ese momento; y la verdad, a veces, en otras ocasiones sin que tenga por qué haber tenido que pasar nada, pues también.

Estuve un tiempo trabajando con personas moribundas, mi mejor experiencia laboral, donde más se puede aprender de uno mismo, de lo que quieres realmente en la vida y de ahí ese respeto a cumplir esos asuntos pendientes y la importancia que le doy de dejárselo dicho a los que les toque acompañarme en esa despedida.

A pesar de mis insistencias (creo que ya, ni me escuchan), tengo mis dudas de que se cumplan esos deseos que tengo para ese momento, que lo hables o no, va a pasar igual. Aquí os dejo algunas de las cosas que quiero, para que seas tú también testigo de ellas:

  • Si me muero fuera de mi ciudad, nada de traerme en un coche funerario ni mucho menos. Con quién coincida que estoy, donde me haya tocado, que me incineren allí mismo y luego ya volvemos (me pueden traer en urna o como consideren, ahí no me voy a poner exigente). Demasiada pasta para no poder disfrutar del viaje de vuelta, aunque fuera un Mercedes (que suelen predominar en las funerarias). Casi mejor, que se aproveche ese dinero en conocer el sitio donde se esté, hospedarse en un buen hotel mientras se hacen los trámites oportunos, un buen homenaje de cenita o comida…a criterio de quién esté.

 

  • No me traigais flores. Ni centros ni coronas ni nada de nada. Soy alérgica, aunque realmente esa no es la razón, me parece coherente que si no puedo disfrutar de ellas en vida, en muerte pues menos aún. Prefiero que ese dinero fuera destinado a una ONG, no se, por ejemplo, alguna relacionada con la muerte que me haya tocado, se me ocurre ahora. La orden estricta es que a quien no cumpla esto y se empeñe en llevar flores, que no le dejen que entre al velatorio, pero siendo realista pienso que es un compromiso para los que están allí, así que prefiero ser más flexible y con qué no se le agradezca el detalle que YO no quería, suficiente.

 

  • No me deis paseítos. Me parece un trajín innecesario. Llevarte al tanatorio, luego a la iglesia, vuelta al tanatorio en mi caso para incineración. No. Sobran todos los paseos. Allí donde esté se pueden decir unas palabras de despedida, por ejemplo, o a mal andar que alguien lea este mismo café si es mucho trabajo preparar algo y listo (aunque sea el último encarguito que deje y tampoco sería para tanto, pero no quiero dar problemas).

 

  • No voy a decir que no quiero dramas, ni llantos y que me gustaría que estuviese todo el mundo contento. Pues tampoco. Eso no es sano. Qué cada uno lo viva como le salga. Es una despedida, y las despedidas pues alegres, no son. Entonces solo pido algo en consonancia con lo que se sienta y punto. Nada de excentricidades.

 

Así a grandes rasgos quiero que sea mi despedida. Qué no tengo ninguna intención de que sea inminente, ni mucho menos. Qué no te agobies, igual alguien ni ha querido terminar de leer el café porque le daba yuyu.

Qué va! Las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir y ya está! Yo por mi parte, otra cosa que dejó hecha!

Feliz semana!

3 Replies to “EL CAFÉ DE LOS VIERNES Y LAS DESPEDIDAS”

  1. Qué bonito! Me ha gustado mucho! Un abrazo!!!

  2. Muchas gracias, Feli! Es que llevamos la misma onda!! 😉😉😘

  3. ¡Uffff!

    ¡Qué clarito lo tienes!
    Pues yo por no dar que hacer, prefiero no decir lo que quiero, y a quien le toco decidir, lo siento mucho, pero a lo mejor le dejo un marrón y que decida. Total ya intento mandar mucho vivita y no se me hace caso….
    Pero bueno, creo que hay veces pienso que si me murieran “ya” a lo mejor sí que me lloraba alguien y yo la verdad sea dicho que mi ego me pide que alguien me llore….
    ¡Vaya temita Elenita!
    Mª Luisa.

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