EL CAFÉ DE LOS VIERNES Y LO QUE NO SE HACER (Y NO PIENSO APRENDER)

El cafe de los viernes 13.04.18

Me declaro “cursillista”. En cuanto sale un curso que me interesa un budle, algo que aprender me chifla aunque la verdad sea dicha, dejo muchísimos a medias (normalmente por otra cosa que me interesa más). Aquí hay una especie de “universidad para mayores” a lo que me gustaría apuntarme a todo. Lástima que tengo que venir a trabajar, con lo bien que me organizaría yo mi mañana.

Sin embargo hay cosas de las que no tengo ni idea ni quiero aprender. Son estas:

1. Costura. Es superior a mis fuerzas. La Reina Madre cose superbien. De hecho ha sido encargada del atelier real desde que todos los niños eran pequeños. Puede ser por eso que no se coser ni un botón. Ojo, que yo lo intento. El otro día cosí uno en un polo de rugby de los niños y no fui capaz ni de atinar el sitio del anterior botón que se cayó. No se donde va el dedal, empujo mal, me pincho veinte veces, no consigo enhebrar… Gracias al celo de doble cara el bajo de los pantalones tiene una apariencia normal.

2. Jardinería: En las pelis bodrios que echan los domingos por la tarde en Antena 3, se ve a una adorable ancianita haciendo sus labores jardineras con todos sus avíos de lo mas ideales: su delantal con guantes a juego y todas esas pequeñas herramientas para hacer noseque en las plantas (aunque hay alguna de las señoras que parece que esté abriendo hueco para enterrar a alguien en su jardín). Total. Esas ancianita no voy a ser yo. No tengo mano con las plantas. He conseguido que se me seque un brezo, que debe ser la planta más dura que hay. Casualmente, en mi casa solo ha sobrevivido una alubia en un vaso de plástico procedente de alguna manualidad escolar, que en ocasiones pienso sino será una planta carnívora de las dimensiones que está tomando. En cualquier caso, voluntad le pongo y las primaveras me planto en el vivero con el objetivo de buscar algo facil para mi humilde terracita de 1m2 X 1m2 y, por supuesto, para enseñarlo en Instagram.

3. Animales. Aquí me estoy cargando a mis seguidores animalistas, pero no me gustan. De hecho antes me daban igual y ahora me gustan nada. Ya se que acaban siendo de la familia, que les coges cariño, que hacen mucha compañía, pero … NO

  • Levantarte a las 6 para que mee/cague el perro:NO
  • Que me despierte un canario cuando se haga de dia: NO
  • Que esté tranquilamente en mi sillón y venga una bola de pelo para hacerme arrumacos: NO
  • Tener a un ratón dando vueltas sobre una rueda: NO (ni para él ni para mi)

Con lo cual… no pillo la gracia de las mascotas. Así que, si te vas de vacaciones, lo siento pero no soy la persona adecuada para quedarme con las mascotas de nadie. Todo sea que me casque un zasca en toda la bosca como ya varias veces me ha pasado en mi trayectoria maternal y me vea con una cobaya pasando el puente del 1 de mayo.

5. Peluquería. No puedo ser más manazas. De hecho, llevo el pelo corto sobre todo para no tener que hacerme nada. Me ha venido al pelo (nunca mejor dicho) estos peinados despeinados tan de moda y que, no te engañes, no es fácil hacer. Menos mal que solo he tenido chicos. Hacer una coleta es tarea titánica para mi. Un día intenté hacer unas boxer braids (similares a las trenzas de raiz, si eres ignoranta como yo en el mundo pelos) a mi sobrina Sol y la pobre parecía la princesa Leia viniendo de juerga.

6. Belleza (la que no viene de serie). En esto soy más torpe aún. En cuestiones de maquillaje, crema de color, raya (mal hecha) en el ojo y fuera. Y si tengo el día tonto, me pinto el morro. De lo demás, ni flores. Gracias al cielo me decidí por la depilación laser y ahora no tengo un pelo (ni de tonta ni de lista). Solo recuerdo una vez que me puse un pegote de cera en la ingle la que me preparé. Me dio miedo tirar y ahí se quedó tieso como la mojama. Los minutos pasaban y entre mi miedo, lo duro que estaba aquello y la mala postura, me preparé un hematoma que me duró todo el verano y que me había venido mejor tener pelos. Un drama.

En otra ocasión casi quemamos la casa y la cocina con un cacito de cera puesto al fuego (las más jóvenas buscadlo en google porque yo es que ni siquiera lo encuentro…). “Solo” se quemaron las manos de mi padre que tuvo que estar de baja y con ellas vendadas durante un mes. Lo peor no fue la baja, lo peor fue decir a todo el mundo cómo se lo había hecho. Y ni que decir tiene que ese invento del demonio quedó prohibido en mi casa.

7. Medicina y medicamentos. Decir que se poco de medicamentos es decir mucho. Y, aunque es una obviedad, no se porque NO SOY MÉDICO. Y no quiero aprender. Y ni me automedico ni receto a los demás. Esa manía de “¿Estás tomando xxzol? Nada, eso no hace nada” Por diosseñor!! Que manía es esa de recetar sin tener ni pajolera!!

Tuve una época en las que me cogía unos catarros-gripes-trancazos de impresión. Cada vez que volvía del médico, una compañera me preguntaba “¿es vírico o bacteriano?” . Para qué lo quería saber sigue siendo un misterio para mi (trabajamos en una oficina, nada de laboratorios ni centros investigadores). Total, cuando volvía al médico, acababa preguntándole “esto mio: ¿es vírico o bacteriano?” solo para contárselo a ella..

 

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